viernes, 17 de marzo de 2017

Hambruna en el Sur. Marzo de 1917



Hambruna en el Sur. Marzo de 1917

En este Sur las cosechas daban para subsistir, escaseando en los períodos de guerras y entreguerras. Escasez, y quejas continuas contra los mandatarios, frente al caciquismo por la falta de granos, de alimentos; por los abusos en la distribución de los cereales, como así sucedía en marzo de 1917, donde la desorganización se ha puesto hoy más de relieve ante las circunstancias actuales. Granadilla, San Miguel, Arona y Adeje, nunca en su historia han pasado por periodo tan calamitoso. La base de alimentación la dan los higos picos tintos, antes comida de cerdos mal alimentados. Que sobre todo repercutía en las capas más desfavorecidas. La culpa de este estado de cosas no es solamente de la guerra, y el pueblo, en su momento, no dejará de exigir las debidas responsabilidades. No basta que el alcalde o directores políticos de cada pueblo pongan telegramas mendicantes, lastimosos, e incluso indignos del derecho en que se funda la petición. Es necesario unificar los esfuerzos de todos los pueblos, celebrar una asamblea y organizarlos y acordar y resolver en comunidad.

Si permanecemos en la indiferencia será necesario empezar a señalar ante el pueblo a los verdaderos culpables de la miseria en que se encuentra la clase obrera.

martes, 7 de marzo de 2017

Calle de Arriba. Guía de Isora. c. 1930


 
Calle de Arriba. Guía de Isora. c. 1930

Empedrado y viviendas hoy transformadas, Calle de Arriba en Guía de Isora recién estrenando el paso de los vehículos sobre sus piedras. Panorámica obtenida a partir de las Cuatro Esquinas, donde se cruzan la Calle de Arriba y la de El Mentidero.


Fotografía: Colección del Ayuntamiento de Guía de Isora.

lunes, 6 de marzo de 2017

Anuncio de arado para combatir un insecto en el trigo. 1933


Anuncio de arado para combatir un insecto en el trigo. 1933

El cereal era un cultivo de secano, por lo que en épocas de falta del agua necesaria para su desarrollo se pasaba por grandes dificultades para el abastecimiento de la zona. Otra dificultar añadida fueron las plagas de langostas, con mención puntual a la de 1801, cuando los naturales se veían obligados a emigrar a las bandas del norte para mendigar el pan. O las más cercanas de los años 1932, 54 o 58. Por si no fuera suficiente con los periodos de escasez de lluvias y las plagas de langosta, en la década de 1930 se produjo otra razón para el desasosiego: la introducción de un insecto, “Cecidomya destructor” conocido por “el bicho”, que atacaba al trigo blanco y barrenaba su espiga, tumbándola.
Aún en 1942 y a través de un informe de la Hermandad de Labradores de Arona se tienen noticias de este insecto. La escasez de trigos propios para la siembra en la costa dio lugar a que quedasen algunos predios en los cuales no se verificó este cultivo, y por otro lado la falta de las cantidades necesarias de trigo moruno o marroquí motivaron hacer siembras de otros trigos más indefensos a la plaga del insecto llamado comúnmente “Bicho” que ha dañado grandemente algunas plantaciones. No obstante, las siembras de este cereal se han desarrollado generalmente bien prometiendo una buena producción.
En esos años este insecto fue la razón por la que se implantara otra variedad de trigo; para contrarrestar este ataque se plantó trigo morisco, trigo aliznegro y mayor cantidad de cebada.

Documentación: BRITO, Marcos: Análisis de una infraestructura agraria: las eras en el Municipio de Arona. Llanoazur ediciones


jueves, 23 de febrero de 2017

Aislamiento de Guía de Isora. Quejas por la falta de vías de comunicación. 1924


Calle de Arriba. Guía de Isora. c. 1930. Panorámica obtenida en dirección a la plaza y en la que 
se muestra la actual Calle de Arriba, también denominada en su momento como 
Calle de la Libertad o de Manuel Luengo.
Fotografía cedida por el Ayuntamiento de Guía de Isora.

Aislamiento de Guía de Isora. Quejas por la falta de vías de comunicación. 1924

Las peticiones para que se sigan construyendo las vías de comunicación que saquen del aislamiento al Sur surgen cada cierto tiempo debido a la lentitud de su ejecución. Desde Guía de Isora se recogen las quejas a través de la prensa, como esta fechada en 1924. 
En esos momentos la única pista que existía era la que enlazaba el pueblo con Playa de San Juan. Guía de Isora exporta cochinilla, almendras, higos, queso, tomates, etc. Etc. Tiene una extensión superficial considerable; una magnifica zona de cultivo para frutos de exportación; un clima benigno, e infinidad de sitios donde, con muy poco dinero, podrían embalsarse muchas miles de pipas de agua, que, anualmente y por sus cauces naturales, se pierden en el mar.
Y, no obstante todo esto, Guía de Isora carece de vías de comunicación, hasta el punto de su aislamiento respecto de los demás pueblos es casi absoluta.
Prosigue apuntando que para llevar a Guía de Isora, desde el Norte, por un mal camino de herradura, se tardan siete horas, además de anotar el deficiente enlace con Playa de San Juan para a continuación utilizar los barcos de cabotaje.
No hay que olvidar que el Sur de Tenerife lo constituyen vastísimos terrenos, de una fecundidad insospechada así que el milagro del agua llegue a ellos; multitud de pueblos sin relación casi con la capital y el resto del mundo, pero dispuestos siempre a vibrar al menor soplo de civilización y de cultura; yermos parajes, tristes escalios, que sólo aguardan la visita del progreso para levantarse y multiplicar por ciento su riqueza, aumentando con ella la de todo el archipiélago.
Se solicita que las obras del enlace con el Norte, la carretera San Marcos de Icod – Guía de Isora, se agilice, pero habrá que esperar hasta comienzos de la década de 1930 para ver su finalización.


miércoles, 8 de febrero de 2017

Juana Ramos e hijos. Los Abrigos

Juana Ramos e hijos. Los Abrigos


La presencia de la mujer en la comercialización de la pesca es lo que se relata en Pescadoras, marchantas o barqueras. Vendedoras de pescado en el Sur de Tenerife. Se ha anudado a través de sus evocaciones, en las que han rememorado sus periplos, sus andares por tortuosos caminos, las vicisitudes por las que transcurrieron sus idas y venidas, con la carga a la cabeza.
Como Juana Ramos Socas, pescadora en Los Abrigos, Granadilla de Abona. La lista de las pescadoras de Los Abrigos, como en todos los pueblos costeros, se hace interminable, tal como apunta Candelaria Marcelino: Todas vendíamos pescado, Dolores, tía Juana, tía Antonia Fariña, Eusebia, gente más vieja y después nosotras más jóvenes. De la época mía estaba yo, yo por delante, estaba Carmen mi cuñada, estaba María Elena, que era mi hermana, estaba Lourdes, todas, un montón.
Y es su hija Juana Marcelino Ramos la que recuerda esos momentos al iniciarse con su madre en las labores de venta de pescado. Juana Marcelino recuerda ir con su madre, Juana Ramos Socas, siendo una niña, el día que no tenía escuela, pues día de manita con ella, yo era la más pequeña. Con unos 14 años comenzó a recorrer con otras compañeras, realizaban el camino juntas y luego se distribuían por diferentes zonas, como cuando se desplazaba al Valle de San Lorenzo. Partían desde Los Abrigos hacia Aldea y por el Camino de las Cruces se adentraban en el Municipio de Arona, alcanzando Buzanada, para luego ir a Cabo Blanco o al Valle de San Lorenzo. Íbamos dos o tres compañeras, si íbamos pal Valle por ejemplo, ella cogía por una calle yo cogía por la otra, o ella se quedaba en Cabo Blanco y yo iba pal Valle.

Documentación: BRITO, Marcos: Pescadoras, marchantas o barqueras. Vendedoras de pescado en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones




martes, 24 de enero de 2017

José Oliva Fumero. Cabrero de antaño en Icerse, Adeje




José Oliva y Sofía Fraga en Tijoco Arriba





La evocación se vuelca en este viejo cabrero que recorrió las veredas de antaño, José Oliva Fumero, natural de Vilaflor pero durante casi toda su vida ejerció esta profesión en Icerse, caserío situado en Adeje, de donde era natural su mujer Sofía Fraga Álvarez, y en cuyo lugar nacieron sus hijos: José, Luisa, María y Sofía Oliva Fraga.
En el Padrón Municipal de Adeje, a 31 de diciembre de 1924, se encuentran inscritos Icerse. Y en el del año 1935 lo están en Tijoco Alto, de este último son los datos siguientes. José Oliva Fumero, 47 años y de profesión jornalero. Casado con Sofia Fraga Álvarez, de 40 años y su casa. Y sus hijos, José, Luisa y María Oliva Fraga; Sofia nace con posterioridad, como así se recoge en el de 1945. En el Padrón Municipal de 1950 se encuentran en Tijoco de Arriba y se indica la procedencia de José Oliva Fumero, natural de Vilaflor y con 40 años residiendo en Adeje.
Y es María, quien nació en 1928, la que aporta los caminos por los que transitó su padre, que allí comenzó cuidando de las cabras y en labores de la agricultura, salvo un paréntesis que las retiraron al fallecer su suegro, el también cabrero Enrique Fraga Domínguez. Luctuoso hecho que ocurrió cuando María contaba unos siete meses, retomando el cuidado de la manada cuando ya había cumplido los ocho o nueve años. En ese paréntesis sus padres continuaron en este caserío, al cuidado de los cultivos y de un buen puñado de vacas.
María, o Maruca como se le trata familiarmente, aprendió de su padre la manera de ordeñar, de codo. Sí, el ordeñaba así de codo; y dice: ordeña así que es mejor, porque hay quien ordeñe de puño. Y a elaborar el queso, tal cual lo hacía su madre, era muy afamado el queso de mi madre. María siempre se encontraba en las cercanías de su padre, ayudándole en las tareas agrícolas: papas, cereales, lentejas o árboles frutales, y al cuidado de la manada de cabras, por lo que recuerda con todo detalle algunas practicas que realizaba. Así narra las zonas que frecuentaba en busca de pastos, además de los extensos manchones de Icerse, subía en el verano a la cumbre, a la Boca Tauce o al Llano de Ucanca. Además apunta que no era partidario de tener grandes manadas, rondaban los cien animales, ni era partidario de tener ovejas con las cabras, sí alguna para obtener lana con la que confeccionar las mantas para los fríos inviernos.
A José Oliva se le evoca por su buena mano para construir arados y sobre todo porque era muy solicitado por los otros cabreros de la zona para que realizará la mecida de la leche, de la que se obtenía la apreciada leche espesa y la manteca de ganado que se utilizaba para múltiples remedios en la medicina tradicional. Así también lo recuerda otro cabrero, Manuel Pérez Vargas: Pepe Oliva, que él era de Vilaflor, era el que sabía mecerla, yo me recuerdo que una vez meció allá en El Almácigo, en mi casa, y eso la leche espesa, la manteca, eso era una medicina.
Asimismo María rememora como era el trato a los que llegaba su padre con el propietario de la finca. Las cabras las comprábamos nosotros, o sea mi padre, el medianero compraba las cabras, pero después como nos daban los pastos, los corrales, todo eso, el producto era a partir, menos los cochinos, eso no, ni los cabritos, el queso nada más.
Y en Icerce continuó José Oliva hasta que al dejar la cabrería, a finales de la década de 1950, se trasladan a vivir a Tijoco Arriba, donde tenía vivienda y se encontraban inscritos desde hacía años, y en cuyo lugar siguió con unas cabritas para el consumo de la casa.
José Oliva fue un cabrero de los de antes, de los que dejaron su vestigio en este Sur por la manera de cuidar el ganado, de los que siempre se mantuvieron en esta sacrificada labor que no entendía de días ni de noche, de lluvias o de sequías. Cabreros a los que la vejez les llegó mientras continuaban tras las huellas de sus cabras.