miércoles, 4 de enero de 2017

Epidemia de cólera de 1893 en el Sur de Tenerife. Comunicado de Juan Bethencourt Alfonso


Epidemia de cólera de 1893 en el Sur de Tenerife. Comunicado de Juan Bethencourt Alfonso

A finales de 1893 se introdujo en Santa Cruz de Tenerife el virus del cólera, que rápidamente se extendió a algunos pueblos del Sur, entre ellos uno de los más afectados fue el de Arona, con varios fallecidos en el Valle de San Lorenzo. La presencia en Arona del médico Juan Bethencourt Alfonso resultó primordial para que no causara mayores estragos. Residente en Santa Cruz de Tenerife, decidió trasladar a su familia a su casa de Arona, para después regresar y colaborar en las labores de control de la epidemia, pero ante la gravedad que se padecía en Arona y Vilaflor decidió permanecer en el Sur. Acto que en aquellos momentos no se entendió en la capital, por lo que redactó este comunicado, en enero de 1894, cuando ya la epidemia se daba por finalizada. Desde el Sur, recibió numerosas muestra de apoyo.


martes, 3 de enero de 2017

Calle El Calvario, Arona. Finales década de 1920

Calle El Calvario. Arona

Calles empedradas donde el silencio sólo se alteraba por el paso de las herraduras de las caballerías. Piedras a las que se les resquebraja su simetría por el paso de los nuevos medios de transporte, los vehículos a motor. Así se nos presenta la Calle El Calvario en Arona, con el borde de la Plaza del Cristo de la Salud y sus laureles de indias, a la izquierda de la imagen.

Denominación que se cita al menos desde mediados del siglo XIX y que a partir de la década de 1970 pasa a denominarse Calle José Antonio Tavío. En 2013 recupera su antigua denominación de El Calvario.

        

Documentación: BRITO, Marcos: Arona en el recuerdo. Y Paisaje en las Bandas del Sur [Tenerife 1890-1960]. Llanoazur ediciones

jueves, 29 de diciembre de 2016

Guagua en el Porís de Abona


 
Guagua en el Porís de Abona 
El servicio de guagua se inició en el Sur de Tenerife con las líneas entre Icod a Guía de Isora y a Playa de San Juan, y la empresa Transportes de Adeje. La de Guía de Isora la constituyeron a comienzo de la década de 1930, José Lorenzo Martín, José Paula, y Avelino Morín; y la empresa Transportes de Adeje fue establecida, a finales de la década de 1920, por Gaspar Bello García y José Trujillo Jorge.
José Castellano de la Cruz, desde el Porís de Abona, se dedicó en unos pocos años, en los alrededores de 1960, al transporte con una vieja guagua, TF 4314, que adquirió su familia y que hasta entonces realizaba el servicio de pasajeros en Santa Cruz de Tenerife. Se convirtió en una especie de taxi al que se recurría para cualquier necesidad. Aquí cualquier cosa que pasara; Pepe llévame a Arico; Pepe mira, vete a buscar al médico. Y con esa vieja guagua también acarreaba el pescado de la traíña a la recova de Santa Cruz de Tenerife o llevar a los vecinos al cine en Arico el Viejo, donde esperaba a que finalizara la función y retornarlos al Porís. Y trasladar a las marchantas a los lugares de destino, en los cuales ya ellas se encargaban de venderlo casa por casa. Y las mujeres a vender el pescado hasta El Escobonal, vendiendo el pescado, antes de yo tener la guagua, cuando yo tenía la guagua ya las repartía, las llevaba hasta Fasnia, El Escobonal.

Documentación: BRITO, Marcos: Pescadoras, marchantas o barqueras. Vendedoras de pescado en el Sur de Tenerife. Llanoazur ediciones

lunes, 19 de diciembre de 2016

“Barquitos de lata”. Alcalá, 1968


“Barquitos de lata”. Alcalá, 1968


Los regalos no llegaban a este Sur de hace unos cuantas décadas, lo más pasaban de soslayo para dejar unas naranjitas y unos frutitos secos o unas galletas. Para disponer de juguetes, y de juegos, había que elaborarlos con el recurso de la imaginación, con lo aprendido en el entorno, con la enseñanza que se trasmitía de padres a hijos, de hermanos mayores a pequeños.
Carritos de verga; carros de madera; pelotas de trapos y de otros materiales como las badanas de plataneras; aros de metal, trompos de madera de balos, latas de conservas transformadas en barcos o carritos; muñecas con piedras, con callaos de la mar y del barranco, con carozos de las piñas de millo, con trapos, con badanas, con pencas, y pintadas con cochinilla; y un largo etcétera.

Y la mar se poblaba de barcos de hojalata, de las múltiples latas de conservas a la que se pudiera tener acceso, las mejores, esas grandes de aceite, de aceitunas o de atún. Como nos lo apuntó Manuel García Tejera, natural de Puerto Santiago: Con latas de aceite y latas de atún, de esas de cinco kilos que se fabricaban antes, de Lloret Llinares y de don Álvaro Rodríguez López, de las latas esas de conservas. Las abría, las cortaba de arriba abajo, longitudinalmente; la doblaba a la mitad, una vez que le había retirado los fondos y con un cuchillo, que confeccionaba con los hierros de los arcos de las barricas, ejecutaba los dobleces para obtener la popa y la proa; les preparaba los leitos con madera y a navegar en los charcos y en los bajíos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Antonio Delgado Hernández y su hijo Juan Delgado Pérez. Valle de San Lorenzo


Antonio Delgado Hernández y su hijo Juan Delgado Pérez, se encuentran en Llano Mora, en la huerta de Baldomero Hernández, realizan tareas de transporte de jable; lo extraían de las Cuevas de Elvira y lo depositaban en estas huertas mediante cajones sobre silleta. 


Publicada en: BRITO, Marcos: Valle de San Lorenzo. Imagen y memoria. Llanoazur ediciones

“El Valle de San Lorenzo fue el lugar con mayor número de camellos en el Municipio, desempeñó un papel importante en la vida de este pueblo. Se utilizaba para arar, para trillar, para el transporte, de todo lo transportable: jable, pinocho, ataos de tomates, cantos, papas, arena, piedras, plátanos; grandes y menudos; carga y transporte.
Nos dejo una profesión, casi olvidada: camellero. Para serlo se requería unas buenas dosis de destreza, sobre todo en épocas de celo, experiencia y temple.
De la existencia, en el Municipio de Arona, de los camellos hay constancia desde el siglo XVII, pero no es hasta el siglo XX cuando su cifra es significativa, sobre todo en las décadas de los cuarenta y cincuenta cuando están registrados su mayor número, rondando los cien ejemplares, decayendo a partir de los sesenta. A modo de ejemplo desglosamos por barrios los 99 que se recogen con fecha 31 de diciembre de 1945. Un dromedario, que sería su verdadera denominación, había en cada uno de los barrios siguientes: La Sabinita, Guaza, Montaña Fría, Mojonito, Chayofa, Topo, y Cruz Alta. Dos, en Túnez, de Francisco Cabrera Tacoronte y Vento. Con tres, Altavista y Las Madrigueras, estos últimos pertenecientes a Antonio Domínguez Alfonso. Con seis, Hondura y Cabo Blanco. Con siete, Los Cristianos, de los cuales cuatro eran propiedad de Miguel Bello Rodríguez. Con ocho, Arona casco, tres de Eugenio Domínguez Alfonso. Con catorce, Buzanada. Y el resto, cuarenta y uno, estaban censados en el Valle de San Lorenzo. Estos eran: Feliz Bello Pérez. Antonio Delgado. Delgado Delgado (sic). Nicolás Delgado Hernández. Juan Delgado García. Pedro Delgado García. Esteban Domínguez Alayón, con dos. Juan Dorta. Francisco Dorta. Ismael Díaz. José Díaz. Antonio García. David García Valentín. José García Torres. Esteban García Valentín. Abel García Martín. Ángel García González. Benito González Fumero. Diego González. Pedro González. Adolfo Hernández. Tomás Hernández. Pedro Hernández. Miguel Hernández Cabrera. Elías Hernández del Rosario. José Hernández. Leonardo Hernández Torres. Severiano Hernández. Antonio Hernández Cabrera. Pedro Melo. José Martín García. María Nieves. Antonio Pérez. Luis Pérez Hernández. Benigno Reyes. Torres Pastor. Aquilino Tejera García. Eladio Sierra. Agustín Sierra. Francisco Sierra.
Los 23 camellos que todavía quedaban en el Valle de San Lorenzo, en 1959, con dedicación a la agricultura, los poseían: Tomás Hernández González, Lucía Cabeza González, María Nieves García, Otilia Reyes García, Juan González Hernández. Antonio Delgado Hernández. Diego Hernández Moreno. Antonio Hernández Rodríguez. Antonio Hernández Cabrera. Francisco Dorta Díaz. Leonardo Hernández Torres. Pedro González García. Rafael Sierra Cruz. Severiano Hernández Feo. Elicio Marrero Valentín. Pedro Delgado García. David García Valentín. Dionisio Donate Valentín. José García Torres. Salvador Hernández Sierra. Herederos de Juan Jiménez. Antonio Hernández Sierra. José Domínguez Morales.”